
La gran pregunta del aprendizaje de idiomas es por dónde empezar.
Solemos pensar: «Los bebés empiezan oyendo, así que lo más probable es que escuchar el idioma sea lo primordial.»
Pero caemos en la terrible situación de que ponemos esa serie que nos gusta en el idioma deseado, y no entendemos nada, ni siquiera con subtítulos.
Hemos caído en el error de no saber diferenciar adquisición de lengua de aprendizaje de lengua.
Los bebés, con su súper mentecita brillante y preciosa, son capaces de adquirir el idioma materno porque no tienen las barreras identitarias de los adultos, y porque sus cerebros no han sido fijados todavía en lenguaje alguno, así que el cerebro está plástico, maleable, y las sinapsis listas y preparadas para aprender «mama» y «papa» (y darle esa tremenda alegría a la persona designada).
Los adultos sin embargo ya llevamos mucho a nuestras espaldas, y más cuanto más años pasan. Y hacer la labor que ya hicimos de bebés es cuanto menos, impactante.
El ser humano tiene una barrera importante para aprender idiomas que es la identidad. El lenguaje no es solo vocabulario, pronunciación y gramática. En esencia, tu forma de hablar dibuja un cuadro de quién eres, por cómo hablas. ¿Del norte o del sur, de arriba, o abajo? Todos podemos identificar a los demás por su forma de hablar. El oído está entrenado para discernir entre tal vez miles de tipos diferentes de personas.
Ahora mismo debes estar desanimado de leerme.
Pero no te preocupes, si has llegado hasta aquí, es porque tienes motivación, y esa es la pieza fundamental.
Empieza por algo que te motive.
Porque, poniéndonos un poco salomónicos, proverbiales, sabios, el mucho estudio es fatiga de la carne. Así que si te vas a fatigar estudiando, mejor que valga la pena.
Probablemente si estás pensando en vivir de un idioma en concreto tengas una motivación económica.
Si estás pensando en viajar, tienes una motivación cultural.
Si tienes una pareja extranjera, tienes una motivación sentimental.
Identifica tu motivación, y busca contenido en las redes sobre ese tema en concreto.
Vamos a suponer que te interesa viajar a París y hablar por la calle en las diferentes tiendas. No te interesa el francés formal ni la ortografía. Necesitas, pues una lista de recetas por temas de conversación.
Empieza por pensar en lo típico que quieres hacer, quieres ir a una panadería francesa a comerte un croissant de París. (Oh, lalá).
Tu primer recurso será exploratorio.
Vas a explorar como se dice panadería en francés. (googleamos un poco) Y resulta que se dice boulangerie.
Ahora busca dialogue français boulangerie.
Y ahí vas a encontrar una lista de recursos gratuitos para practicar francés.
Recursos que he encontrado yo en un momento:
- https://www.podcastfrancaisfacile.com/dialogue/la-boulangerie-1.html
- https://www.lesfeesdufle.com/video-a-la-boulangerie.html
- https://apprendre.tv5monde.com/fr/vocab/la-boulangerie
Como ves, es cuestión de pensar un poco.
Pero pensar en frío y en seco cuesta, ¿verdad?
Por eso yo pienso por vosotros. ¡Y con gusto, sí señor!
Si quieres saber cuál es el paso previo a empezar a buscar recursos de idioma, mira mi entrada anterior, Cómo aprender un idioma con autoaprendizaje: mi método personal
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